A mí la pobreza me da repelucos.
Yo con la injusticia tirito.
A mí la mezquindad me eleva la tensión arterial.
Yo con el desengaño me desangro el alma.
A mí la mentira me produce acné
En la lengua de los sentimientos.
A mí las murmuraciones siempre se me presentan canijas y amarillas,
Como la envidia,
La envidia, tristeza del bien ajeno.
A mí me duele el sentido de tanto sentimiento,
Yo soy como la maceta crecida de verde:
Riégame con amor, y embelleceré tu ventana.
Si a lo largo de tu vida, todo lo que tienes que decir o decidir
Es entre el pelo largo o el pelo corto,
Si a lo largo de tu vida todo lo que tienes que decidir es
Entre los vaqueros o la minifalda,
Entre trabajar o hacer un master,
Entre vivir solo o vivir con tus padres,
Bendito seas porque,
No te habrás enterao de ná.
No sé a qué viene esta manía que les ha entrado a los publicistas
De presentar a los jóvenes como a unos auténticos gilipollas.
Si yo fuera tú, ¡me rebelaría!.
Dijo alguien que en la vida hay dos partidos entre los que es preciso escoger:
Venderse o entregarse. Yo conozco otro mejor: resistir.
Los locos como yo ni nos vendemos ni nos entregamos. Resistimos en nuestro sitio.
Y morimos con las botas puestas si hace falta.
Jesús Quintero.
EL REINO DE LAS HADAS: Hanns Heinz Ewers.
Hace 5 días
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