Sobre el apolítico
El problema es
no ser parte de
la solución.
Aún invierno.
Pero intuyo futuro
en tu olor a azahar.
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Sangraba vida
la infancia desconchada
herida de amor,
Lo maravilloso es que la Andalucía que toca Coltrane pueda parecerse al dolor que se siente al vivir. Cuando eso ocurre, la vida, su sufrimiento, cobra el sentido de conocerlo y podérsele sobrevivir.
"La música me ha consolado a menudo y me consolará si es necesario. Es casi insoportable el pensamiento de vivir en una época de epígonos... Actualmente no hay más que tres cosas: una antigüedad grecorromana con su concepción objetiva de orientación hacia la tierra y de gravitación arquitectónica -Physis- y un cristianismo de concepción subjetiva de orientación hacia el más allá y de gravitación musical. La tercera cosa consiste en ser un modesto ignorante autodidacta, un minúsculo yo"
Paul Klee (extraído de Sopeña Ibáñez, Federico. Música y literatura: estudios. Madrid: Rialp, 1989)
El tiempo ausente.
El calcio paterno que me falta.
Las nubes que no alcanzo.
El aliento
de la velocidad.
Me difumino
en una carretera
secundaria
mientras respiro y
me
distancio
de
tu cuerpo.
Fragmento encontrado en la última página de mi ejemplar de Las armas secretas. Libro reusado, ultrajado, con historia sentimental. Con post-its en "El perseguidor" y pétalos diseminados a lo largo de las hojas que convirtieron sus páginas en un campo de flores.
Por no sentirme tan acomplejada ante los conocimientos científicos de Ezequiel, le he enumerado los distintos verbos que existen en español para nombrar un orgasmo. En Cuba, por ejemplo, le dicen venirse. Ese infinitivo me gusta porque sugiere un acercamiento a alguien. Es un verbo para dos. Y bastante unisex. En España le dicen correrse. Que supone más bien lo contrario. Despegarse al final, alejarse del otro. Es un infinitivo para machos. En Argentina le dicen acabar. Suena como una orden. Parece una maniobra militar. Tengo una amiga peruana que lo llama llegar. Dicho así, se vuelve casi una utopía (y muchas veces lo es). Como si estuvieras lejos o te hiciera falta más tiempo. Su marido dice darla. Interesante. Suena a ofrenda. O, siendo pesimista, a un favor que te hacen: ahí tienes. Siendo así, tampoco me extraña que mi amiga no llegue. En Guatemala se usa irse. Eso ya es un abandono declarado. Sólo les faltaría añadir: después de pagar. En otros países dicen terminar. Frustrante. Suena a que se abre la puerta, te interrumpen y te quedas a medias. En cambio aquí, quizá porque somos de frontera, le decimos cruzar.
Fragmento extraído de la novela Hablar solos, de Andrés Neuman
Para Sara y la inspiración que me regala
- No ha sido todo mentira, tú a Luis le importas mucho.
- La palabra importar es horrorosa. Parece el sustitutivo edulcorante de un sentimiento pasional, y me jode enormemente. Amar parece de locos, pero importar es de domesticados.
- No pienses eso.
- Parece que dices importar y borras querer. Protocolo, corrección, amistad como premio de consolación para el fracaso de querer. Mire usted, quédese con todo eso y con su gata, porque yo no quiero eso.
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